El auge de los chatbots con inteligencia artificial como ChatGPT está obligando a un cambio fundamental en la forma en que las empresas abordan el marketing. Ya no basta con dirigirse simplemente a los consumidores humanos; Las empresas ahora deben influir activamente en la información a la que acceden y transmiten estos modelos de IA. Esta comprensión se está extendiendo por toda la América corporativa, a medida que las marcas descubren que los chatbots a menudo carecen de conocimientos precisos o actualizados sobre sus ofertas.

El problema: la base de conocimientos limitada de la IA

Stacy Simpson, CMO de Athenahealth, experimentó esto de primera mano a finales de 2024. Al consultar a los chatbots de IA sobre su empresa, descubrió que a menudo proporcionaban información desactualizada o incompleta, y en ocasiones ni siquiera reconocían a Athenahealth como una opción viable. Esto se debe al hecho de que los chatbots dependen de los datos con los que están entrenados, que rápidamente pueden volverse obsoletos o distorsionados por fuentes no confiables.

Por qué esto es importante: los nuevos guardianes de la información

Hay mucho en juego. Los consumidores utilizan cada vez más los chatbots como herramientas de investigación y sus respuestas influyen directamente en las decisiones de compra. Como dice Brian Stempeck, cofundador de la startup de IA Evertune: “Hay un nuevo influencer al que debes llegar, y es este modelo de IA”.

Esto no es sólo un ajuste menor a la estrategia de marketing. El panorama digital siempre ha estado en constante cambio (desde los primeros días de los anuncios publicitarios hasta el dominio de las redes sociales), pero la velocidad y el impacto de este cambio no tienen precedentes. El gasto en publicidad digital ya ha superado el de los medios tradicionales, alcanzando los 350.000 millones de dólares en Estados Unidos el año pasado, según eMarketer.

El futuro del marketing: ganándole a los robots

El desafío para los especialistas en marketing es claro: deben cultivar activamente la percepción que la IA tiene de su marca. Esto significa garantizar que los chatbots tengan acceso a información precisa y actual, una tarea que requiere monitoreo continuo, optimización de datos y posiblemente interacción directa con los desarrolladores de IA. Las marcas que no se adaptan corren el riesgo de ser pasadas por alto por un segmento creciente del mercado de consumidores que depende de estas recomendaciones impulsadas por la IA.

En resumen, las reglas del marketing han cambiado. La próxima frontera no se trata de llegar a más humanos, sino de enseñar a las máquinas qué decir.