Un foro privado en línea utilizado por oficiales actuales y anteriores de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) revela una frustración generalizada con las tácticas de la agencia, las condiciones laborales y la creciente militarización de la aplicación de las leyes de inmigración. El foro, activo desde al menos 2004 con más de 2.000 miembros, sirve como un medio crudo y no moderado para que los agentes discutan sus experiencias, a menudo en términos directos y críticos. Este diálogo interno sincero expone un sistema que lucha con sus propias prácticas y el peso moral de una aplicación agresiva de la ley.

Escalada de violencia y división interna

Tras los controvertidos tiroteos de Renee Good y Alex Pretti a manos de agentes de ICE en Minneapolis, el foro estalló en debate. Algunos miembros defendieron los tiroteos como legalmente justificados, e incluso sugirieron mayores restricciones a las libertades civiles durante las operaciones de aplicación de la ley. Otros expresaron incomodidad, y un agente veterano cuestionó por qué se disparó a un sospechoso no violento en lugar de simplemente apartarlo, señalando la posibilidad de una escalada innecesaria. La discusión resalta una profunda división dentro de la agencia sobre el uso de la fuerza.

Mal uso de recursos y extralimitación táctica

Los agentes critican constantemente la asignación de recursos de HSI a la aplicación administrativa de la inmigración, que consideran una pérdida de tiempo y mano de obra. En lugar de centrarse en investigaciones criminales (contrabando de drogas, trata de personas), HSI participa cada vez más en la detención de inmigrantes no criminales, desviando a los agentes de casos de mayor prioridad. Este cambio alimenta el resentimiento, y un cartel sostiene que la agencia debería centrarse en delitos “reales” en lugar de violaciones civiles.

El foro también revela una cultura de exceso táctico, con agentes discutiendo el uso de equipo fuertemente militarizado para arrestos de rutina. Un usuario describió sarcásticamente a las unidades de Operaciones de Aplicación y Eliminación (ERO) como “disfrazadas de comandos de operaciones encubiertas”, destacando la desconexión entre su equipo y la naturaleza de los objetivos. Esta militarización plantea dudas sobre las prioridades de la agencia y su voluntad de intensificar los enfrentamientos innecesariamente.

Tecnología, vigilancia e irresponsabilidad

Los agentes discuten abiertamente el uso de tecnologías controvertidas como Mobile Fortify, una aplicación de reconocimiento facial basada en inteligencia artificial, y su potencial de identificación errónea. La aplicación, a pesar de sus fallas, se ha convertido en la herramienta favorita de los agentes de campo, lo que genera preocupaciones sobre el debido proceso y la posibilidad de ataques indebidos. El foro también menciona la creciente vigilancia de los manifestantes por parte de la agencia, con algunos agentes alardeando de tomar fotografías de los activistas e incluso amenazando con agregarlos a las “listas de vigilancia terrorista”.

Agotamiento, disputas salariales y baja moral

Más allá de las cuestiones tácticas, el foro expone una insatisfacción generalizada con las condiciones laborales. Los agentes se quejan de las largas horas de trabajo, los límites de horas extras y los bonos de inicio de sesión retrasados, lo que hace que algunos se sientan explotados por la agencia. La discusión sugiere una falta sistémica de inversión en personal, con agentes obligados a trabajar gratis para cumplir con las cuotas de cumplimiento. Este agotamiento contribuye a un ciclo de cinismo y frustración dentro de HSI.

Conclusión: El foro de Seguridad Nacional ofrece una visión poco común de las luchas internas de los agentes de ICE, revelando una cultura tensa por la aplicación agresiva de la ley, la extralimitación tecnológica y la mala gestión sistémica. Los sinceros intercambios demuestran que las políticas de la agencia no sólo son controvertidas desde una perspectiva externa sino que también generan profundas divisiones entre quienes tienen la tarea de llevarlas a cabo. El creciente descontento sugiere que el enfoque actual para hacer cumplir la ley de inmigración es insostenible, tanto moral como operativamente.