La capacidad de documentar la muerte, un acto administrativo rutinario en la mayor parte del mundo, se ha derrumbado en Gaza desde octubre de 2023, dejando a miles de personas en un vacío legal. Las familias no pueden establecer propiedades, acceder a ayuda o incluso confirmar el destino de sus seres queridos en medio del conflicto y el desplazamiento en curso. Esto no es sólo un fracaso burocrático; es un colapso sistémico que despoja a los habitantes de Gaza de derechos y protecciones básicos.

El rastro del papel que desaparece

Durante generaciones, la administración civil de Gaza rastreó las muertes a través de hospitales y registros oficiales. Esto permitió a las familias actualizar su estatus legal, reclamar beneficios y gestionar asuntos esenciales. Ahora, con los sistemas abrumados por los bombardeos, las detenciones y los movimientos masivos, el proceso se ha detenido. El Centro Palestino para Personas Desaparecidas y Desaparecidas por la Fuerza estima que miles de personas están atrapadas en esta zona legal gris, sin poder probar muertes ni siquiera confirmar detenciones.

Escala de la crisis: 51.000 personas desaparecidas

Las investigaciones indican que el problema está muy extendido. Una encuesta realizada por el Instituto para el Progreso Social y Económico (ISEP) sugiere que más de 51.000 habitantes de Gaza pueden haber desaparecido desde octubre de 2023, y aproximadamente entre 14.000 y 15.000 siguen desaparecidos. Más de dos quintas partes (42,9%) de los hogares con miembros desaparecidos luchan por obtener certificados de defunción, y aproximadamente el mismo porcentaje depende de la persona desaparecida como principal fuente de ingresos.

Esto tiene consecuencias devastadoras. Las esposas no pueden acceder a cuentas bancarias, pensiones ni protecciones legales. Más del 70% de los habitantes de Gaza informan que la desaparición de un miembro de su hogar ha afectado sus derechos. Casi un tercio (33,3%) no puede acceder a cuentas bancarias vinculadas a los desaparecidos, y a casi el 10% se le niegan ayudas destinadas a viudas o niños huérfanos.

Poblaciones vulnerables: mujeres y huérfanos

La crisis afecta desproporcionadamente a mujeres y niños. Samah Al-Shareif, abogada del Centro de Asuntos de la Mujer en Gaza, describe casos en los que a las viudas se les niega el acceso a las pensiones de sus maridos por falta de documentación. Los bancos exigen un certificado de defunción o la presencia física del marido, una condición imposible en las circunstancias actuales.

Los niños enfrentan obstáculos similares. Nedal Jarada, del Instituto para Huérfanos Al Amal, señala que muchos niños creen que sus padres están muertos, pero carecen de la documentación que lo demuestre. Estos niños son efectivamente “huérfanos de facto”, a los que se les niega el apoyo legal y financiero que necesitan.

La falta de reconocimiento legal deja a las mujeres vulnerables a la explotación. Al-Shareif documenta casos de esposas sometidas a extorsión sexual por parte de individuos que ofrecen asistencia falsa a cambio de favores. La desesperación creada por las desapariciones hace posibles estos abusos, mientras las mujeres enfrentan necesidades urgentes sin red de seguridad.

Estancamiento burocrático y soluciones propuestas

Las autoridades de Gaza propusieron en noviembre una política que permitía a las familias clasificar a las personas desaparecidas como fallecidas después de seis meses. Sin embargo, la Autoridad Palestina (AP) en Ramallah lo rechazó por considerarlo ilegal, citando un período de espera de cuatro años según la ley vigente.

La Autoridad Palestina ha anunciado un grupo de trabajo nacional para abordar la crisis, pero aún no ha puesto en marcha medidas concretas. Los grupos de la sociedad civil abogan por una base de datos integral de los desaparecidos, mientras que otros proponen “certificados de ausencia”, un reconocimiento temporal de la desaparición que equilibre la rendición de cuentas con las necesidades inmediatas.

“Sin mecanismos legales para reconocer la desaparición como un estatus distinto… las esposas de los desaparecidos quedan suspendidas entre la vida y la muerte”, advierte Al-Shareif.

La falta de respuesta a esta crisis perpetúa un ciclo de limbo legal, dificultades económicas y vulnerabilidad social. Hasta que las autoridades establezcan sistemas funcionales para documentar las pérdidas y proteger los derechos de los desaparecidos, las familias de Gaza seguirán atrapadas en un devastador estado de incertidumbre.