Silicon Valley se está preparando para un cambio sísmico en la forma en que la gente usa la tecnología. La próxima generación de dispositivos impulsados ​​por IA, que se espera que gane terreno para 2026, promete permitir que los agentes de IA actúen en su nombre sin necesidad de abrir aplicaciones o visitar sitios web. Este cambio no se trata sólo de conveniencia; amenaza los modelos de negocio fundamentales de muchos gigantes tecnológicos.

¿El fin de la dependencia de las aplicaciones?

Actualmente, empresas como Uber, DoorDash y Amazon prosperan manteniendo a los usuarios interesados en sus plataformas: publicando anuncios, vendiendo servicios y generando lealtad. Pero los agentes de IA podrían eludir estas aplicaciones por completo. Imagine un asistente de inteligencia artificial que reserva viajes, pide almuerzos o reabastece artículos para el hogar sin que usted interactúe con una aplicación específica. El agente encontraría el mejor trato y ejecutaría la tarea, eliminando intermediarios.

Esto plantea un riesgo claro: si los usuarios ya no necesitan visitar estas aplicaciones, las empresas pierden el control sobre los datos de los clientes y las oportunidades de obtener ingresos adicionales. Anjney Midha, inversora en la startup de dispositivos de inteligencia artificial Sesame, señala que las empresas sin “un control profundo sobre el suministro de su producto” tendrán dificultades en este nuevo panorama.

Plataformas de desarrollo en peligro

Históricamente, los sistemas operativos exitosos dependen de ecosistemas de desarrolladores prósperos. Pero los agentes de IA podrían alterar este equilibrio. Si bien Apple permite a los desarrolladores llegar a una gran audiencia, requiere un recorte del 30% en las compras dentro de la aplicación. Las plataformas impulsadas por IA pueden introducir nuevas dinámicas en las que las empresas se muestran reacias a permitir que agentes externos controlen el acceso a sus usuarios.

Rabbit, la startup detrás del dispositivo R1, ya enfrentó este problema. Uber y otros desarrolladores de aplicaciones importantes inicialmente se negaron a otorgar acceso a Rabbit API, lo que obligó a la empresa a crear soluciones alternativas. Como lo expresó sin rodeos el director ejecutivo de Rabbit, Jesse Lyu: “Venden putos anuncios… Decidieron que éramos demasiado pequeños”.

Amazon también demostró esta resistencia, demandando a Perplexity por su agente de compras por eliminar el sitio de Amazon. La demanda muestra cómo las empresas están protegiendo sus modelos basados ​​en publicidad.

Optimismo cauteloso y futuros inciertos

A pesar de estos conflictos, algunas empresas son cautelosamente optimistas. DoorDash, Instacart, Expedia, Uber y OpenTable se han asociado para integrar las primeras aplicaciones de IA en plataformas como ChatGPT y Alexa+. Sin embargo, estas integraciones aún se encuentran en sus primeras etapas: solo el 2,1% de los usuarios de ChatGPT buscaban información de compras en septiembre.

La pregunta central sigue siendo: ¿cómo generarán ingresos las plataformas de IA? Si los consumidores no pagan directamente, es posible que el modelo publicitario no funcione. La industria todavía está lidiando con este problema, como señala Midha: “¿Cómo se paga?”.

Reestructuración de la investigación OpenAI

Mientras tanto, OpenAI está atravesando tensiones internas sobre las prioridades de investigación. Jerry Tworek, vicepresidente de investigación, renunció recientemente debido a desacuerdos con el científico jefe Jakub Pachocki sobre la dirección de la empresa. Tworek enfrentó dificultades para conseguir recursos para su investigación, lo que llevó a una reorganización que lo dejó con menos herramientas.

Esta salida pone de relieve la creciente competencia entre laboratorios de inteligencia artificial como OpenAI, Google y Anthropic. El dominio de OpenAI está siendo cuestionado y sus apuestas de investigación están bajo intenso escrutinio. Los exlíderes de OpenAI se han ido para realizar investigaciones independientes o unirse a competidores, lo que sugiere que el próximo gran avance en IA puede no provenir únicamente de OpenAI.

El panorama de la IA está evolucionando rápidamente y el futuro de los ecosistemas de aplicaciones sigue siendo incierto. La batalla entre plataformas, desarrolladores y agentes de IA dará forma a la próxima era de la tecnología de consumo.