Una pareja de New Haven, Connecticut, David Duda y Hong Liang, han encontrado una forma poco convencional de mantener un matrimonio fuerte: una aplicación de traducción en tiempo real. La pareja, que habla inglés y mandarín respectivamente, depende de la aplicación Translator de Microsoft para comunicarse de manera efectiva. Su dependencia de la tecnología es tan completa que llevan ocho paquetes de baterías externas para garantizar el acceso constante a la herramienta.

La necesidad de la mediación digital

Duda, de 62 años, y Liang, de 57, han estado casados durante tres años, pero sus conversaciones requieren una mediación digital constante. La aplicación funciona de manera muy similar a los subtítulos de una película, proporcionando una traducción de texto de las palabras habladas. Esto les permite entablar un diálogo a pesar de la barrera del idioma, aunque exige total atención por parte de ambas partes.

Un enfoque único para la conexión

Su método de comunicación es deliberadamente lento. El señor Duda hace una pausa para reírse mientras la señora Liang lee sus chistes, y ninguno de los dos puede permitirse el lujo de escuchar a medias o entablar conversaciones distraídas. Esto los obliga a un estado de presencia elevado, fomentando un compromiso más profundo que el que experimentan muchas parejas.

“El traductor hace que tengas que estar más en el momento porque tienes que leerlo y escucharlo”, explica el Sr. Duda. “Tienes que prestar más atención, lo cual obviamente es bueno cuando te relacionas con tu cónyuge”.

La pareja pasa horas muy cerca, en el sofá o en la cama, asegurándose meticulosamente de entenderse. Este proceso deliberado refuerza su conexión de una manera que los intercambios casuales o apresurados no lo harían.

Amor moderno en un mundo multilingüe

Este caso destaca una tendencia creciente: el papel cada vez mayor de la tecnología para cerrar las brechas culturales y lingüísticas en las relaciones. Para las parejas con barreras lingüísticas, las aplicaciones de traducción ya no son sólo una comodidad sino una necesidad para una comunicación significativa. La historia de Duda-Liang subraya cómo el esfuerzo intencional, incluso si está mediado por la tecnología, puede fomentar la intimidad y la comprensión en el amor moderno.

En última instancia, su experiencia demuestra que la comunicación eficaz, independientemente del medio, sigue siendo la base de una asociación duradera.