Durante años, OpenAI, el gigante de la IA detrás de ChatGPT, ha dominado los titulares. Pero en el ámbito crítico de la codificación impulsada por IA, la empresa se encontró inesperadamente detrás de un rival más pequeño: Anthropic, y su producto innovador, Claude Code. Esto no es sólo un revés empresarial; es una carrera para definir el futuro del desarrollo de software, donde los agentes de IA ahora pueden escribir, depurar e implementar código de forma independiente: un mercado que valdrá billones. La historia revela las luchas internas, los errores estratégicos y los agresivos esfuerzos de recuperación de OpenAI para recuperar su posición de liderazgo.
El auge de los agentes codificadores de IA
Millones de ingenieros de software están aprovechando la IA para automatizar su trabajo, lo que obliga a Silicon Valley a enfrentar la realidad de la automatización. Este cambio ha creado un mercado lucrativo en el que las empresas están dispuestas a pagar precios superiores por soluciones de codificación de IA capaces. Anthropic aprovechó esta oportunidad desde el principio con Claude Code, que ahora representa casi el 20 % de su negocio: más de 2500 millones de dólares en ingresos anualizados. El Codex de OpenAI, por el contrario, generó poco más de mil millones de dólares en ingresos a principios de 2025. Esta disparidad pone de relieve una pregunta crítica: ¿por qué OpenAI fracasó en un campo en el que posiblemente fue pionero?
El liderazgo inicial y el cambio estratégico de OpenAI
OpenAI demostró por primera vez su destreza en codificación en 2021 con Codex, una rama de su modelo GPT-3 entrenado en miles de millones de líneas de código de GitHub. Las demostraciones iniciales mostraron su capacidad para traducir comandos en inglés en fragmentos de código funcionales. Sin embargo, el enfoque de OpenAI se desvió rápidamente. La empresa dio prioridad a las asociaciones con Microsoft, que integró Codex en GitHub Copilot, una herramienta para completar código. OpenAI consideró que esto era suficiente, y uno de los primeros empleados señaló que Codex “no podía hacer mucho más que autocompletar” en ese momento.
El lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022 cambió drásticamente las prioridades. OpenAI invirtió recursos en su chatbot, dejando de lado el desarrollo de productos de codificación de IA dedicados. Algunos ingenieros fueron reasignados a la generación de imágenes con DALL-E 2, mientras que otros se centraron en la búsqueda de inteligencia artificial general (AGI) a través de GPT-4. Esta decisión dejó un vacío en la cartera de OpenAI, lo que permitió a Anthropic ganar terreno.
El enfoque centrado de Anthropic
Mientras OpenAI perseguía hitos más amplios en IA, Anthropic duplicó su apuesta por la codificación. La empresa entrenó sus modelos no sólo en desafíos académicos sino también en repositorios de códigos desordenados del mundo real. Como admitió más tarde el presidente de OpenAI, Greg Brockman, esta fue una “lección que nos retrasamos”. Para 2024, Claude Code de Anthropic había surgido como una fuerza dominante, ofreciendo a los desarrolladores la capacidad de transferir proyectos completos a agentes de IA.
La lucha de OpenAI por ponerse al día
Para 2025, OpenAI reconoció su paso en falso e inició un frenético esfuerzo para ponerse al día. Se formaron equipos, se unificaron proyectos internos y se establecieron cronogramas agresivos. El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, exploró adquisiciones, incluida una oferta fallida de 3 mil millones de dólares por Windsurf, una startup de codificación, que finalmente fue bloqueada por Microsoft debido a preocupaciones sobre el control de la propiedad intelectual.
Luego, la empresa se centró en perfeccionar sus propios modelos, en particular o1 y o3, que estaban optimizados para la codificación y presentaban bucles de retroalimentación verificables para acelerar el aprendizaje. Los últimos modelos de OpenAI ahora pueden crear aplicaciones funcionales de forma autónoma a partir de indicaciones únicas, una capacidad que rivaliza y a menudo supera a Claude Code en ciertas áreas.
El estado actual de la carrera
A principios de 2026, OpenAI ha reducido significativamente la brecha. La base de usuarios de Codex ha aumentado a casi el 40 % de la de Claude Code, impulsada por límites de uso agresivos y marketing. Los desarrolladores están organizando reuniones en torno a las herramientas de OpenAI, reconociendo la inminente interrupción del trabajo administrativo. La industria se encuentra ahora en un punto de inflexión en el que los agentes de IA pueden reemplazar a los programadores humanos, lo que plantea profundas dudas sobre el futuro del trabajo.
La carrera entre OpenAI y Anthropic está lejos de terminar. Ambas empresas están invirtiendo fuertemente en agentes de codificación de IA, reconociendo que esta tecnología no es sólo una enorme oportunidad de mercado sino un cambio fundamental en la forma en que se crea el software. El tardío aumento de OpenAI demuestra el poder de la ejecución enfocada, pero la ventaja de ser el primero en actuar de Anthropic sigue siendo formidable. Los próximos años determinarán qué empresa lidera en última instancia esta ola transformadora.























