La inteligencia artificial está personalizando rápidamente Internet, pero a costa del control del usuario. Millones de usuarios de Google Mail recientemente se encontraron con resúmenes de correo electrónico con tecnología de inteligencia artificial habilitados de forma predeterminada, un cambio que no solicitaron. Esto sigue a un movimiento similar de Google dos años antes, cuando las descripciones generales de IA (respuestas de búsqueda generadas automáticamente) se agregaron a los resultados de búsqueda sin una manera fácil de desactivarlas.
Meta ha adoptado un enfoque similar, integrando su chatbot de IA, Meta AI, en Instagram, WhatsApp y Messenger como una función no extraíble. El resultado es una experiencia en línea cada vez más personalizada: los anuncios, las recomendaciones e incluso los precios varían de un usuario a otro en función de sus interacciones con estos sistemas de inteligencia artificial.
El punto clave: esta personalización se realiza sin un consentimiento claro ni opciones sencillas de exclusión voluntaria.
Sasha Luccioni, investigadora de ética de la IA en Hugging Face, explica que “estas herramientas se nos venden como más poderosas, pero tenemos menos voz en las cosas… Depende de nosotros optar por no participar, y por lo general es bastante complicado y no muy claro qué deberíamos optar por no participar”.
Esta tendencia refleja un cambio más amplio en la tecnología: las empresas están priorizando la participación y la recopilación de datos sobre la agencia del usuario. Internet se está convirtiendo menos en un espacio público compartido y más en una serie de burbujas individuales seleccionadas algorítmicamente.
La falta de transparencia y control genera preocupaciones sobre la manipulación, el sesgo algorítmico y la erosión de la privacidad. Los usuarios se ven obligados a navegar por un sistema en el que sus propios datos se utilizan en su contra, dando forma a su experiencia en línea de maneras que tal vez ni siquiera se den cuenta.
La trayectoria actual de la industria sugiere un futuro en el que Internet se adapta a usted, lo quiera o no.























