Los gigantes tecnológicos Meta, Snap, TikTok y YouTube se enfrentan a una oleada de demandas que alegan que sus plataformas están diseñadas para ser intencionalmente adictivas y causar daño a los usuarios jóvenes. Esta ola legal establece paralelismos directos con los casos históricos contra las grandes tabacaleras, argumentando que estas empresas crearon a sabiendas productos que provocaron lesiones personales generalizadas.

El núcleo de las demandas

Adolescentes, distritos escolares y estados han presentado miles de demandas, acusando a las empresas de redes sociales de explotar vulnerabilidades psicológicas para fomentar el uso excesivo. Las demandas afirman que este uso excesivo ha provocado mayores tasas de ansiedad, depresión y problemas de imagen corporal entre los jóvenes.

Una estrategia legal clave es enmarcar estas plataformas como “productos defectuosos”, similar a cómo alguna vez se responsabilizó a las empresas tabacaleras por la naturaleza adictiva de los cigarrillos. Si tiene éxito, este enfoque podría abrir la puerta a daños financieros masivos y forzar cambios de diseño significativos en las redes sociales.

Primer juicio en marcha: K.G.M. contra gigantes tecnológicos

El primer juicio importante comenzó el martes con la selección del jurado en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles. La demandante, K.G.M., que ahora tiene 20 años, alega que su adicción a las redes sociales cuando era niña le causó directamente graves problemas de salud mental.

En particular, Snap y TikTok llegaron a un acuerdo con K.G.M. por cantidades no reveladas justo antes de que comenzara el juicio, lo que sugiere un intento preventivo de mitigar el riesgo legal. Si bien los términos de los acuerdos siguen siendo confidenciales, ponen de relieve la creciente presión sobre estas empresas.

Por qué esto es importante: responsabilidad y regulación futura

Estos casos representan un punto de inflexión en la forma en que las empresas de redes sociales se responsabilizan del bienestar de los usuarios. Durante años, estas plataformas han evitado en gran medida la responsabilidad citando protecciones federales para el contenido generado por los usuarios. Sin embargo, esta defensa se está erosionando a medida que las demandas se centran cada vez más en el diseño de las plataformas mismas, en lugar de en lo que publican los usuarios.

Expertos legales como Benjamin Zipursky de la Facultad de Derecho de Fordham enfatizan que este es un caso “de vanguardia” con consecuencias potencialmente de largo alcance. Una victoria de los demandantes podría desencadenar una avalancha de nuevas demandas y obligar a las empresas de tecnología a repensar el diseño de sus productos y sus prácticas de marketing.

Hay mucho en juego: el resultado de estos juicios podría remodelar el panorama legal de las redes sociales, estableciendo un precedente de rendición de cuentas que ha estado ausente durante demasiado tiempo.