Las declaraciones juradas contradictorias de un agente del FBI y un agente de ICE plantean serias dudas sobre los acontecimientos que condujeron a la muerte a tiros de Renee Nicole Good, una madre de 37 años, la semana pasada. Las discrepancias se centran en si un sospechoso, Roberto Carlos Muñoz-Guatemala, solicitó asesoría legal durante un intento de detención por parte del agente de ICE Jonathan Ross.
Surgen cuentas contradictorias
En un testimonio de diciembre sobre un incidente separado que involucraba a Muñoz-Guatemala, Ross afirmó bajo juramento que el sospechoso había pedido hablar con su abogado. Esta afirmación surgió inesperadamente durante el juicio, sorprendiendo tanto a la defensa como a la fiscalía. Sin embargo, el agente especial del FBI Bernardo Medellín, que participó en la misma operación, testificó el mes pasado que nunca escuchó a Muñoz-Guatemala pedir un abogado. El relato de Medellín contradice directamente la declaración anterior de Ross.
Protocolos de entrenamiento cuestionados
El testimonio de Medellín va más allá de la contradicción inmediata. Detalla el entrenamiento estándar del FBI para encuentros con vehículos, sugiriendo que es posible que Ross no haya seguido el protocolo. Según Medellín, los agentes están capacitados para posicionarse de manera segura durante las paradas de tránsito, minimizando el riesgo de ser atropellados o arrastrados por un vehículo. Las acciones de Ross (romper la ventana de un automóvil mientras se acercaba al lado del conductor) parecen desviarse de estas pautas.
El incidente con Muñoz-Guatemala se intensificó cuando Ross rompió la ventana trasera del lado del conductor y metió la mano hacia adentro. Cuando Muñoz-Guatemala aceleró, Ross disparó su Taser y sufrió heridas que requirieron 33 puntos. Posteriormente, el sospechoso fue declarado culpable de agresión a un oficial federal.
Patrones pasados de tácticas agresivas
Revisiones independientes de las políticas de uso de la fuerza de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) han revelado un patrón inquietante. Una evaluación de 2013 encontró que algunos agentes de la Patrulla Fronteriza se posicionaron intencionalmente frente a vehículos para justificar el uso de fuerza letal. El informe concluyó que el curso de acción más seguro es evitar estar en el camino de un vehículo en movimiento. Ross sirvió anteriormente en la Patrulla Fronteriza de 2007 a 2015, lo que generó preocupaciones sobre si aplicó tácticas agresivas similares en su función de ICE.
Una historia de escalada
El testimonio de Medellín revela que el plan inicial era simplemente entrevistar a Muñoz-Guatemala. Sin embargo, la decisión de Ross de sacar su arma inmediatamente agravó la situación. Medellín desenfundó su propia arma, preparándose para la fuerza letal, porque creía que Ross “había visto algo que lo hacía sentir muy incómodo”. El incidente terminó cuando Ross rompió la ventanilla del coche y quedó atrapado entre el pilar B y el reposacabezas.
Respuesta del DHS y preguntas persistentes
Cuando se le pidió un comentario, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional desestimó el caso por considerarlo un “depredador sexual infantil”, mientras que el FBI se negó a hacer comentarios. Los testimonios contradictorios y las preguntas sobre el cumplimiento de Ross de los protocolos de entrenamiento estándar siguen sin respuesta.
Las discrepancias en estos relatos plantean serias dudas sobre la exactitud de las declaraciones del agente de ICE Ross y si sus acciones estaban justificadas. Se necesita más investigación para determinar si su conducta se alinea con los procedimientos policiales establecidos.






















