El gobierno y el sector privado de Estados Unidos continúan luchando contra graves filtraciones de datos, violaciones de la privacidad y tácticas agresivas de vigilancia. Revelaciones recientes muestran que las fuerzas del orden eluden las protecciones constitucionales, mientras que enormes bases de datos de credenciales personales siguen expuestas en línea. La situación pone de relieve fallas sistémicas en la seguridad de los datos y un creciente desprecio por los derechos individuales.
Derechos constitucionales bajo fuego: vigilancia sin orden judicial y uso indebido de datos
Durante años, las autoridades estadounidenses han eludido las protecciones de la Cuarta Enmienda comprando datos personales que normalmente requerirían una orden judicial. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ahora opera con aparente impunidad, realizando redadas sin orden judicial y construyendo una red de deportación que abarca varios estados. Las quejas de los denunciantes confirman que los agentes de ICE ignoran abiertamente las restricciones legales, a pesar de fallos recientes que afirman la ilegalidad de tales acciones.
Para agravar aún más estas preocupaciones, el Departamento de Justicia (DOJ) admitió en documentos judiciales que agentes del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) pueden haber compartido datos de la Administración de la Seguridad Social (SSA) con un grupo anónimo que intenta influir en los resultados electorales. La presentación detalla transferencias de datos no autorizadas a través de servidores no aprobados, lo que plantea dudas sobre la supervisión interna y los protocolos de seguridad de los datos. Un asesor de alto rango de Elon Musk recibió una copia en un correo electrónico que contenía datos robados de la SSA, aunque aún no se ha confirmado si accedió al archivo.
Fugas masivas de datos y fallos de ciberseguridad
La escala de las violaciones de datos es asombrosa. Un investigador descubrió una base de datos no segura que contenía 149 millones de credenciales de inicio de sesión para servicios importantes como Gmail, Facebook y Apple, así como para sistemas gubernamentales. Esta base de datos, accesible a cualquier persona en línea, ya no está disponible, pero resalta la vulnerabilidad de la infraestructura crítica a simples fallas de seguridad.
Mientras tanto, Under Armour está investigando una infracción que expone los registros de 72 millones de clientes, incluidos datos personales como nombres, cumpleaños y ubicaciones. A pesar de las afirmaciones de que la información de pago no se vio comprometida, la magnitud de la filtración subraya los riesgos de almacenar grandes cantidades de datos personales.
Microsoft también ha confirmado que entrega rutinariamente las claves de cifrado de Bitlocker a las autoridades cuando así lo soliciten, brindando a las agencias acceso completo a los dispositivos cifrados. Esta práctica efectivamente socava las expectativas de privacidad de los usuarios y plantea serias dudas sobre los estándares de protección de datos.
Intensificación de la vigilancia y recopilación de datos
El gobierno también está ampliando sus capacidades de vigilancia. La FAA ha implementado zonas de exclusión aérea alrededor de las operaciones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), restringiendo el uso de drones dentro de 3000 pies de los activos del DHS. Los infractores se enfrentan a sanciones penales, lo que indica una mayor ofensiva contra la vigilancia civil de las actividades gubernamentales.
TikTok, después de ser vendida a inversores estadounidenses, ha comenzado a recopilar datos de ubicación aún más precisos de sus usuarios, lo que profundiza las preocupaciones sobre la influencia extranjera y las violaciones de la privacidad.
Finalmente, la televisión estatal iraní fue secuestrada brevemente para transmitir un mensaje contra el régimen, demostrando cuán vulnerables pueden ser incluso los medios controlados por el estado a los ataques cibernéticos y la perturbación política.
Conclusión: Estos eventos revelan una tendencia inquietante de vigilancia incontrolada, violaciones sistémicas de datos y desprecio por las protecciones de privacidad. La voluntad del gobierno de eludir las restricciones legales, sumada a fallas generalizadas de ciberseguridad tanto en el sector público como en el privado, crea un ambiente hostil para los derechos individuales y la seguridad de los datos. Se necesitan reformas urgentes para abordar estos problemas antes de que se produzca una mayor erosión de la confianza y la privacidad.























