Se está generando una ola de oposición bipartidista en todo Estados Unidos, y Nueva York se está convirtiendo en el último estado en considerar una moratoria sobre el desarrollo de nuevos centros de datos. Esto sigue a esfuerzos legislativos similares en al menos otros cinco estados (Georgia, Maryland, Oklahoma, Vermont y Virginia) que indican una tendencia más amplia de escrutinio sobre la rápida expansión de estas instalaciones de uso intensivo de energía.

Creciente preocupación por el uso de energía y el impacto ambiental

El aumento en la construcción de centros de datos está impulsado por el crecimiento explosivo de la inteligencia artificial (IA) y la computación en la nube, pero esta expansión tiene un costo. Los legisladores y los grupos de defensa se centran cada vez más en la presión que estas instalaciones imponen a las redes eléctricas locales, el aumento de los costos de la energía para los consumidores y las consecuencias ambientales más amplias. Nueva York, por ejemplo, enfrenta actualmente 10 gigavatios de demanda eléctrica pendiente sólo de los centros de datos, una cifra que se triplicó en sólo un año.

La reacción no se limita a un lado del espectro político. El senador Bernie Sanders pidió recientemente una moratoria nacional, argumentando que los beneficios de la tecnología deberían ser accesibles para todos, no sólo para unos pocos elegidos. El gobernador de Florida, Ron DeSantis, también expresó duras críticas y cuestionó si los consumidores deberían subsidiar la demanda de energía de los chatbots.

Un movimiento bipartidista gana impulso

El movimiento no es sólo teórico. Al menos 14 estados ya tienen ciudades o condados locales que han suspendido los permisos para centros de datos. La legislación propuesta varía, desde pausas temporales hasta restricciones más permanentes que requieren evaluaciones de impacto ambiental más estrictas y un pago justo por el uso de energía.

En Virginia, donde la industria tiene una fuerte presencia, el número de legisladores que abogan por la reforma ha aumentado de tres en 2024 a 13 en la actualidad. Si bien la legislación anterior fue vetada por el gobernador anterior, la gobernadora recién elegida, Abigail Spanberger, parece más receptiva a regulaciones más estrictas.

Respuesta de la industria y perspectivas futuras

La industria de los centros de datos está comenzando a responder, y empresas como Microsoft se comprometen a una mayor participación de la comunidad y a una mayor transparencia con respecto al uso de energía. Sin embargo, los críticos argumentan que estos esfuerzos son insuficientes. Grupos de defensa como Food and Water Watch están presionando para que se realicen informes completos sobre los impactos de los centros de datos, argumentando que las regulaciones actuales no abordan la magnitud del problema.

La tendencia sugiere que incluso en los estados donde la industria está profundamente arraigada, la presión política está aumentando. Es más probable que se aprueben moratorias en regiones con menos infraestructura de centros de datos, pero el creciente impulso podría obligar incluso a los principales centros a reconsiderar sus políticas.

El rechazo a la expansión de los centros de datos refleja un cambio fundamental en la forma en que los formuladores de políticas y el público ven los costos y beneficios de la economía digital. A medida que la demanda de inteligencia artificial y servicios en la nube siga aumentando, el debate sobre el crecimiento sostenible no hará más que intensificarse.