Durante décadas, uno de los mayores misterios de la ciencia ha sido la materia oscura, la sustancia invisible que representa aproximadamente el 85% de toda la materia del cosmos. Si bien la mayoría de los físicos han buscado durante mucho tiempo una partícula subatómica no descubierta para explicarlo, un nuevo y provocativo modelo cosmológico sugiere que podemos estar buscando en el lugar equivocado. En lugar de una nueva partícula, la materia oscura podría ser en realidad una colección de agujeros negros primordiales heredados de un universo que existió antes que el nuestro.

El “Rebote Cósmico” vs. El Multiverso

Para comprender esta teoría, hay que superar el concepto popular de universos paralelos que se ve en la ciencia ficción. Si bien muchas teorías del “multiverso” sugieren que existen múltiples realidades una al lado de la otra, el modelo propuesto por el investigador Enrique Gaztanaga se centra en un universo cíclico, a menudo llamado “rebote cósmico”.

En este marco, el universo no comienza con un Big Bang único y aislado. Más bien, sufre un ciclo interminable de expansión y contracción. En lugar de ser paralelos, los universos son secuenciales : un universo se expande, eventualmente colapsa y luego “rebota” para desencadenar el nacimiento del siguiente.

Sobreviviendo al colapso

La cuestión central de este modelo es si algo puede sobrevivir a la transición de un universo moribundo a uno nuevo. Según una investigación publicada en Physical Review D, la respuesta es sí.

Gaztanaga, profesor del Instituto de Ciencias Espaciales de Barcelona, ​​postula que cualquier estructura de más de aproximadamente 90 metros podría potencialmente resistir el colapso violento de un cosmos anterior y sobrevivir al “rebote” hacia el siguiente. Estas estructuras supervivientes actuarían como “reliquias”: restos físicos de una era perdida que persisten en nuestra realidad actual.

Resolviendo el dilema del agujero negro

La teoría ofrece una posible solución a dos obstáculos científicos importantes:

  1. El problema de la materia oscura: Si estas reliquias supervivientes son agujeros negros pequeños y densos, podrían explicar los efectos gravitacionales que atribuimos a la materia oscura sin necesidad de inventar partículas nuevas y exóticas.
  2. El problema del origen: Actualmente, los físicos luchan por explicar cómo se pudieron haber formado suficientes agujeros negros primordiales tan temprano en la historia de nuestro universo para explicar la materia oscura. Según el modelo cíclico, estos agujeros negros no necesitarían ser “creados” por el Big Bang; simplemente serían carga preexistente traída del ciclo anterior.

“Es posible que el universo no haya comenzado ni una sola vez, pero puede que se haya recuperado. Y las estructuras oscuras que dan forma a las galaxias hoy podrían ser reliquias de una época anterior al Big Bang”. — Enrique Gaztanaga

El camino por delante

Si bien la teoría es matemáticamente convincente, aún no ha sido probada. Para pasar de la hipótesis al hecho, los científicos deben encontrar evidencia empírica en los datos. Las posibles “pruebas irrefutables” incluyen:
Fondos de ondas gravitacionales que podrían revelar los ecos de estos antiguos agujeros negros.
Estudios de galaxias que mapean cómo estas estructuras reliquias influyen en el crecimiento cósmico.
Medidas del fondo cósmico de microondas que podrían mostrar firmas de una era anterior al Big Bang.


Conclusión: Si este modelo es cierto, la materia oscura no es una sustancia nueva y misteriosa, sino una herencia cósmica: una colección de antiguos agujeros negros que sobrevivieron a la muerte de un universo anterior para dar forma a los cimientos del nuestro.