Time Warner se erigió como el conglomerado de medios y entretenimiento más grande del mundo. Su cartera era enorme. La empresa era propietaria de revistas como Time, Sports Illustrated y People. También publicó libros de tapa dura y cómics. El negocio se extendió a la música grabada y las películas.
La programación de televisión por radiodifusión y por cable constituyó un pilar fundamental. Redes como HBO, CNN y TBS quedaron bajo su paraguas. La distribución de este contenido también fue parte de la estrategia. Los servicios en línea agregaron otra capa al imperio.
En 2001, la empresa hizo un movimiento de alto riesgo. Se fusionó con la empresa de Internet America Online. La entidad resultante se llamó AOL Time Warner. Se suponía que este acuerdo combinaría los viejos medios con la nueva frontera digital. No salió según lo planeado.
La nueva empresa sufrió enormes pérdidas. El mercado no premió al sindicato. En 2003, la situación se había deteriorado lo suficiente como para cambiar el nombre. AOL fue eliminado del título. La empresa volvió a Time Warner.
La separación no fue inmediata. Fueron necesarios seis años más para una separación formal. En 2009, Time Warner puso fin por completo a su relación con AOL. El experimento con la integración de Internet había seguido su curso. El legado de aquellos años quedó en la historia de la consolidación mediática.























