La etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX llegará a la luna. Lleva 18 meses a la deriva, muerto en el agua, sin combustible para frenar o regresar a la Tierra. Ahora está bajando rápidamente.

Este impacto, que se espera que se produzca alrededor de las 6:34 a. m. UTC del miércoles, crea una nube de escombros visible desde la Tierra. El espectáculo no son sólo fuegos artificiales. Es una advertencia. Un objeto metálico de 4 toneladas métricas que choca contra el regolito lunar a 5.400 mph (7 veces la velocidad del sonido) genera una fuerza comparable a 3 toneladas métricas de TNT. Se trata de un cráter de hasta 27 metros de ancho y 5 metros de profundidad cerca del cráter Einstein en la cara visible de la Luna.

¿Por qué esto importa ahora? Porque estamos a punto de llenar la luna de basura. Y pronto, gente.

Seguimiento de la trayectoria del Falcon 9

Bill Gray, creador del software de seguimiento del Proyecto Plutón, fue el primero en calcular la trayectoria condenada al fracaso del cohete. También fue coautor de un estudio preimpreso que detalla la física de la colisión. El estudio señala que el accidente ofrece una rara oportunidad de probar los canales de detección. Los científicos quieren medir las propiedades del destello para localizar los impactos sísmicamente.

¿Quién puede verlo? Los espectadores de América tienen el mejor punto de vista. No mires hacia arriba a simple vista. No verás el cohete. Podrías detectar la columna de escombros si tienes un buen telescopio. El evento dura sólo unos minutos.

Este no es el primer accidente lunar accidental. En marzo de 2022, un propulsor chino Long March 3C chocó contra la luna, dejando un cráter de 29 metros. Estamos viendo un patrón aquí. Varias naciones planean misiones sin tripulación. El tráfico está cada vez más concurrido.

Por qué la seguridad de las bases lunares es el verdadero problema

El impacto plantea una pregunta cruda: ¿Cómo protegemos a los astronautas de la basura espacial?

El programa Artemis de la NASA tiene como objetivo lanzar instalaciones para construir una presencia sostenible en la superficie lunar durante la próxima década. Pero construir un centro de investigación es una cosa. Protegerlo de impactos a hipervelocidad es otra. Benjamín Fernando, investigador del Laboratorio Nacional Los Alarmas, señala que estos incidentes ocurrirán con mayor frecuencia.

“A medida que tenemos más astronautas en la superficie lunar y más hábitats de infraestructura lunar, necesitamos comprender cuánto riesgo representan realmente estos eventos de impacto”, dijo Fernando a ABC News.

Los peligros son dobles. Los impactos directos de los escombros pueden cegar los sensores o dañar las estructuras. Los riesgos indirectos implican nubes de material expulsado. Esos desechos pueden permanecer en la órbita lunar, interfiriendo con las funciones de la nave espacial. Los impactos de meteoritos naturales aumentan el peligro. La luna no tiene atmósfera para frenar los proyectiles. Nada se frena hasta que choca contra algo sólido.

Qué significa esto para la exploración lunar

Tanto China como Estados Unidos están presionando para establecer bases en las próximas décadas. La infraestructura necesaria para estos puestos de avanzada será frágil. A una roca que se mueve a 5.400 mph no le importan sus especificaciones de ingeniería.

Los investigadores sostienen que eventos como este accidente del Falcon 9 son ideales para estudiar la mitigación de riesgos. Tenemos tiempo (tal vez una década o más) antes de que lleguen los primeros hábitats importantes. Esa ventana permite a los científicos analizar los patrones de los desechos. Les permite planificar defensas contra el creciente desorden alrededor de la Tierra y la Luna.

Si no rastreamos la basura, pronto podremos esquivarla en persona. El cohete se estrella el miércoles. Los escombros permanecen por mucho tiempo. La conversación sobre la seguridad lunar apenas comienza.