Si bien un reciente fallo de la Corte Suprema ha allanado el camino para miles de millones de dólares en reembolsos de aranceles, existe una brecha significativa entre que el gobierno devuelva dinero a las empresas y que ese dinero llegue a los bolsillos de los consumidores cotidianos. A pesar de que muchos compradores soportaron la peor parte de estos costos a través de precios más altos, la esperada “ganancia inesperada para el consumidor” parece estar desapareciendo.

El cambio legal y el mandato de reembolso

A principios de este año, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló varios componentes de las políticas arancelarias del presidente Donald Trump. Esta revocación legal desencadenó un proceso administrativo masivo: el gobierno ahora tiene el mandato de reembolsar miles de millones de dólares a las empresas que originalmente pagaron los aranceles en disputa sobre los bienes importados.

Para muchos estadounidenses, esta noticia inicialmente generó esperanza. Debido a que las empresas aumentan con frecuencia los precios minoristas para compensar el costo de los aranceles, muchos consumidores actuaron efectivamente como “pagadores ocultos” de estos derechos. La expectativa lógica era que una vez que las tarifas fueran invalidadas, esos costos adicionales serían devueltos al público.

La postura corporativa: mantener las ganancias

Datos recientes sugieren que es poco probable que se cumpla esta expectativa. Según una reciente encuesta trimestral del CFO Council realizada por CNBC, el sentimiento entre los líderes financieros corporativos es claro: los reembolsos se consideran activos corporativos, no créditos al consumo.

La encuesta, que encuestó a 25 directores financieros (CFO) de importantes empresas, reveló una marcada tendencia con respecto a cómo se manejarán estas ganancias inesperadas:

  • Sin intención de transferir los ahorros: De los 25 directores financieros encuestados, seis declararon explícitamente que sus empresas no planean compartir ninguna parte de los reembolsos con los clientes.
  • Incertidumbre y neutralidad: Siete directores financieros permanecieron indecisos, mientras que 12 respondieron que el concepto de repercusión de reembolsos “no era aplicable”.
  • La tendencia de la aplicación: Al menos 12 de los 25 directores financieros confirmaron que sus empresas tienen la intención de solicitar estos reembolsos de inmediato.

Conclusión: Si bien la encuesta no es un censo definitivo de todas las corporaciones en los EE. UU., proporciona una poderosa instantánea de la mentalidad corporativa. La estrategia predominante entre los funcionarios financieros es retener estos reembolsos para reforzar los balances de las empresas en lugar de bajar los precios para los compradores.

La devolución de impuestos que desaparece

Las perspectivas financieras del contribuyente medio se complican aún más por una cuestión secundaria. Hubo discusiones sobre propuestas de reembolsos financiados con tarifas para los ciudadanos contribuyentes. Sin embargo, mientras el gobierno se prepara para distribuir miles de millones a las corporaciones para cumplir con el fallo de la Corte Suprema, el conjunto de ingresos originalmente destinado a estos reembolsos a los ciudadanos se está reduciendo rápidamente.

Esto crea un “doble golpe” para el consumidor: pagaron precios más altos debido a los aranceles originales y ahora, a medida que se revierten los aranceles, los fondos resultantes están siendo absorbidos por las corporaciones en lugar de ser devueltos al público o utilizados para desgravaciones fiscales.

Conclusión

La reversión de los aranceles de la era Trump resultará en una transferencia masiva de riqueza de regreso al sector corporativo, pero hay poca evidencia que sugiera que esto se traducirá en precios más bajos o pagos directos para los consumidores. En cambio, se espera que los reembolsos permanezcan en las arcas de las empresas que los pagaron originalmente.