El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) se enfrenta a un escrutinio después de admitir que proporcionó información inexacta a un juez federal sobre su manejo de datos confidenciales de registro de votantes. La revelación ha intensificado las preocupaciones entre los funcionarios electorales y los expertos en privacidad sobre los motivos de la administración y su manejo de información altamente personal.

La discrepancia en el tribunal

Durante una audiencia reciente en Rhode Island, Eric Neff, jefe interino de la sección de votación del Departamento de Justicia, dijo a la jueza de distrito Mary McElroy que la agencia aún no había utilizado los datos del censo de votantes que había recopilado en varios estados. Neff afirmó que los datos, que incluyen números de Seguro Social, números de licencia de conducir, fechas de nacimiento y direcciones, se mantenían separados para garantizar el estricto cumplimiento de la Ley de Privacidad de 1974.

Sin embargo, un expediente judicial posterior del 27 de marzo reveló que estas declaraciones eran incorrectas. El Departamento de Justicia admitió que, de hecho, ha comenzado a reunir estos datos no públicos y a realizar análisis internos para identificar “votantes registrados duplicados y fallecidos”.

Un impulso para obtener datos no redactados

Esta fricción legal es parte de una campaña más amplia y agresiva del Departamento de Justicia para obligar a los estados a entregar listas de votantes no redactadas.

  • El alcance: En mayo pasado, el Departamento de Justicia envió consultas a funcionarios electorales en 48 estados y Washington, D.C.
  • La batalla legal: Si bien algunos estados liderados por republicanos cumplieron, muchos otros se resistieron, lo que llevó al Departamento de Justicia a demandar a 30 estados para forzar la divulgación.
  • La respuesta judicial: Hasta ahora, los tribunales se han puesto en gran medida del lado de los estados, y los jueces han desestimado demandas similares en California, Michigan y Oregón.

Riesgos de seguridad y preocupaciones sobre la privacidad

El meollo de la disputa reside en la extrema sensibilidad de la información solicitada. Los funcionarios electorales estatales argumentan que las listas de votantes no redactadas son una mina de oro para los ladrones de identidad.

“Si alguien tiene cualquiera de estos tres datos sobre cualquiera de nosotros (número de Seguro Social, número de licencia de conducir o fecha de nacimiento), puede arruinarnos financieramente”, advirtió David Becker, director del Centro para la Innovación e Investigación Electoral.

Los críticos señalan una falta significativa de transparencia con respecto a:
1. Almacenamiento: Donde se guarda esta enorme cantidad de datos confidenciales.
2. Seguridad: Cómo se protegen los datos contra violaciones.
3. Acceso: Quién dentro del gobierno puede verlo.

Prioridades cambiantes en el Departamento de Justicia

La controversia pone de relieve un cambio percibido en la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia. Los observadores señalan que la sección de votación ha pasado de su función tradicional de proteger los derechos de voto a centrarse en identificar posibles “irregularidades”, una medida que muchos vinculan con los esfuerzos más amplios de la administración Trump para desafiar la integridad electoral.

Además, si bien el Departamento de Justicia ha negado los planes de crear una base de datos nacional de votantes, una orden ejecutiva reciente del presidente Trump ordena al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que haga exactamente eso. En particular, Neff admitió ante el tribunal que el Departamento de Justicia estaría dispuesto a compartir los datos recopilados con el DHS.

Conclusión

La admisión por parte del Departamento de Justicia de haber proporcionado información inexacta al tribunal ha planteado serias dudas sobre la competencia y transparencia de su liderazgo legal. Mientras los estados continúan luchando contra estos mandatos, la tensión entre la supervisión federal y la seguridad de los datos a nivel estatal sigue siendo un punto crítico en la administración electoral estadounidense.