Todo empezó con una cesión de Alexander Hamilton. El Banco de Nueva York original, fundado en 1784 y constituido en 1791, no se limitó a contar con su capital. Obtuvo el primer préstamo jamás obtenido por el gobierno de los Estados Unidos. Ese temprano músculo financiero ayudó a financiar enormes proyectos de infraestructura como el Canal Erie y el sistema de metro de la ciudad de Nueva York.

Un avance rápido llega a la era moderna y la estrategia ha cambiado. El banco ya no es el típico prestamista local. Es el banco custodio más grande del mundo, un título que se ganó a través de décadas de consolidación agresiva y un alejamiento de la banca minorista.

La adquisición de Irving Bank lo cambió todo

La evolución del banco hasta convertirse en un gigante financiero global no fue accidental. Sucedió a través de una serie de fusiones estratégicas. Desde la década de 1920 hasta la de 1960, el banco absorbió numerosas instituciones más pequeñas. En 1968, The Bank of New York, Inc. se incorporó como sociedad de cartera de estas subsidiarias en expansión. Al año siguiente, el holding adoptó el nombre que conocemos hoy.

El momento decisivo de esta expansión llegó en 1988. El banco ejecutó la adquisición de Irving Bank Corporation. Irving fue fundada en 1851 y era un gigante por derecho propio. Esta adquisición marcó un importante salto de escala para la institución con sede en Nueva York.

Por qué es importante para los inversores y las empresas

Quizás se pregunte por qué un banco que no se ocupa principalmente de cuentas corrientes personales es importante para sus decisiones financieras. La respuesta está en la escala y la eficiencia.

El Bank of New York supervisa la banca comercial y los servicios fiduciarios para corporaciones, instituciones e individuos de alto patrimonio. Su verdadero poder proviene del procesamiento de valores y la gestión de activos. Posee billones en activos para clientes de todo el mundo y maneja el complejo backend de las finanzas globales.

Este enfoque no siempre fue así. En 2006, el banco realizó una operación fundamental con JPMorgan Chase. Cambiaron su negocio de banca minorista y de mercado medio por el negocio de fideicomisos corporativos de JPMorgan. Esta medida permitió al banco concentrarse completamente en su competencia principal: procesar valores y administrar activos.

La adquisición de Mellon y el panorama actual

Ese mismo año, 2006, marcó otro hito importante. El Banco de Nueva York acordó adquirir Mellon Financial Corporation de Pittsburgh. Esta fusión creó una de las empresas de servicios financieros más grandes del mundo.

En la actualidad, la empresa continúa operando como un importante holding bancario estadounidense con sede en la ciudad de Nueva York. Atiende a una clientela diversa que va desde corporaciones multinacionales hasta inversores individuales que buscan servicios de inversión y fideicomisos. El legado de su fundación en 1784 permanece, pero el mecanismo ha cambiado. Se trata menos de prestar dinero para canales y más de procesar el flujo de capital para la economía global.

El cambio de un banco de propósito general a un custodio y administrador de activos especializado pone de relieve una tendencia más amplia en la industria. La escala importa. La complejidad requiere experiencia. Y las empresas que sobreviven son aquellas que están dispuestas a cambiar una amplia presencia minorista por una profunda capacidad institucional.

Ya sea usted un inversor individual o un tesorero corporativo, comprender quién posee sus activos y quién procesa sus operaciones proporciona una imagen más clara del ecosistema financiero. El Banco de Nueva York opera en segundo plano, pero su influencia sobre la liquidez del mercado y la seguridad de los activos es profunda. La pregunta no es realmente si el banco es importante.