Corporación Nippon Telegraph y Telephone. La mayoría de la gente simplemente lo llama NTT. No es sólo una empresa. Es el gigante que posee casi todo el panorama de las telecomunicaciones japonesas. Actualmente es la empresa más grande de Japón y un peso pesado en el escenario global, su historia es de control estatal, crecimiento explosivo y eventual privatización.

La línea de tiempo comienza en 1952. El gobierno estableció NTT como una corporación pública. Tenía un monopolio. Durante décadas, fue el único juego disponible para las comunicaciones electrónicas en Japón. El mandato era simple. Construye la red.

Las cifras cuentan la verdadera historia de esa expansión de posguerra. En 1953, sólo había 1,5 millones de abonados telefónicos en todo el país. La infraestructura era escasa. La infraestructura era débil. NTT invirtió recursos en el sistema. En 1972, esa cifra se había disparado a 20 millones. Se trata de un salto enorme en menos de dos décadas. La empresa logró cobertura a nivel nacional en 1977.

El servicio telefónico sigue siendo la fuente de ingresos. Todavía genera alrededor del 80 por ciento de los ingresos de la empresa. Ese tipo de flujo constante de ingresos es poco común en el volátil sector tecnológico.

Pero los teléfonos fueron sólo la mitad de la batalla. En 1968, NTT miró hacia el futuro. Entró en el mercado de las comunicaciones de datos. ¿Por qué? Porque la demanda de productos electrónicos sofisticados estaba aumentando. La corporación tenía la fuerza financiera para apoyar una intensa investigación y desarrollo. Esa inversión dio sus frutos. NTT se convirtió en un factor importante en el dominio japonés de la industria de microchips para computadoras. No se puede tener hardware avanzado sin la red que lo prueba y lo exige.

La empresa superó los límites. En la década de 1980, NTT ya estaba trabajando en sistemas de enlace no telefónico para datos informáticos. Estaba desarrollando sistemas de telecomunicaciones de fibra óptica. Estas no fueron sólo actualizaciones. Eran tecnologías fundamentales para la era moderna de Internet.

Luego vino el cambio. En 1985, el gobierno privatizó NTT. El monopolio terminó. Llegó la competencia. Otras empresas de telecomunicaciones entraron en el mercado. La dinámica cambió de la noche a la mañana. De una empresa de servicios públicos respaldada por el Estado a un actor del mercado que lucha por una participación.

El legado de esa época permanece. NTT sentó las bases físicas y técnicas para la economía digital de Japón. Pasó al país de 1,5 millones de líneas a una infraestructura de datos de alta velocidad. La transición de una corporación pública a un competidor privado dio forma a la industria moderna.

¿Qué sucede cuando un monopolio se enfrenta a una competencia real? La respuesta está en la siguiente fase de la evolución de NTT. Las bases están puestas. La red está ahí. La pregunta es cómo se adapta.